Tres pasos para una estrategia de negocios basada en el conocimiento

por Eduardo el 13/04/2012

En Apócriphos creemos firmemente que podemos contribuir a construir las bases de una economía basada en el conocimiento, llena de organizaciones inteligente y emprendimientos innovadores de organizaciones e individuos que generan conocimiento y lo transforman eficientemente en productos y servicios.

Las herramientas tecnológicas que tenemos disponibles actualmente y la posibilidad de encontrar información de cualquier lugar del mundo y ofrecer servicios a nivel global hacen de esto una oportunidad realmente tangible, y disponible a todo tipo de organizaciones y profesionales en una variedad de campos: no creo que sólo un tipo de perfil específico pueda generar este tipo de oportunidades, sino por el contrario, creo que es un espacio que ofrece mucha diversidad. No sólo es un espacio disponible para organizaciones que buscan innovar, sino que es también una oportunidad para intelectuales, investigadores y académicos para enfocar su trabajo de una nueva manera que puede, para muchos (no necesariamente para todos), ofrecer alternativas más sostenibles.

Lo que sigue es un intento de destilar el proceso de construcción de negocios basados en el conocimiento, en tres pasos o etapas para identificar oportunidades, evaluarlas, y sistematizarlas como productos y servicios. Todo parte del hecho de que nos la pasamos aprendiendo todo el tiempo.

1. Convierte experiencias y aprendizajes en conocimiento

Me paso una buena parte del día navegando y consumiendo todo tipo de contenidos en la web: leyendo blogs, siguiendo novedades en Twitter y Facebook, viendo videos, etc. De la enorme cantidad de información que consumo todos los días inevitablemente extraigo aprendizajes todo el tiempo, grandes o pequeños: a veces es descubrir un nuevo libro, o ver el video de una conferencia interesante, o encontrar una nueva conexión inesperada. Todo este contenido es materia prima que espera ser convertida en información útil, en conocimiento que pueda servir a otras personas: mi experiencia personal y los recursos de información que consumo pueden ser destilados de manera que sean útiles a un público más grande. No se trata de eliminar mi propia experiencia, sino de hacer mi experiencia accesible a otras personas: así es como transformamos aprendizajes en conocimiento que se puede compartir.

Hace unos días apareció en la revista Smashing un artículo titulado “Publica lo que aprendes“, en el que recomiendan que para empezar a generar contenido útil a un público amplio y construir recursos de información exitosos, hay que compartir continuamente aprendizajes realizados. Resumen su consejo de esta manera:

Cuando aprendas algo, compártelo, y no lo hagas sólo para sacarle dinero.
No tengas miedo de cometer errores.
Enseñar a otros te ayudará a aprender.
Incentiva la colaboración permitiendo un flujo libre de comentarios constructivos.
Si cometes un error, arréglalo.

El punto de partida para trabajar con conocimiento es generar un catálogo de contenido relevante y útil, y el mejor recurso para generarlo es documentando el proceso mismo de aprendizaje por el que pasamos. De esta manera, al volverlo público y compartirlo con otras personas, destilamos nuestra propia experiencia y la vamos convirtiendo en algo que puede aplicarse en múltiples casos, escenarios y contextos.

2. Evalúa ese conocimiento en experimentos controlados

Pero tenemos que estar dispuestos también a evaluar la validez de esos conocimientos que hemos destilado. Por eso es importante poner esos conocimientos a prueba a través de experimentos controlados, en los cuales podemos registrar resultados y hacer afinamientos a nuestra hipótesis para corroborar qué funciona y qué no.

Cuando trabajamos con una plataforma abierta, por ejemplo un blog, mucho de este proceso de experimentación ocurre en tiempo real: a medida que recibimos comentarios de otras personas sobre nuestras ideas podemos ampliar o refinar nuestro aprendizaje de manera que se aplique a un número más grande de casos, o podemos construir un modelo que identifique mejor las diferentes variables en juego, las excepciones y los patrones.

Si esto no es posible, podemos también compartir el conocimiento que vamos compilando por diferentes canales, en busca de feedback y evaluaciones:

  • Compartiendo ideas e hipótesis por canales internos con amigos, colegas, colaboradores, u otras personas trabajando en problemas similares.
  • Creando proyectos piloto donde podamos evaluar bajo condiciones controladas un nuevo modelo.
  • Elaborando y ampliando las ideas en múltiples formatos, publicándolas y midiendo la respuesta que recibimos (por ejemplo, si publicamos un e-book sobre un tema en particular, ¿cuántas descargas recibe? ¿Cuántos comentarios hacen otras personas? ¿Dónde se menciona su publicación y se comenta su contenido?).

Lo importante es estar dispuestos a ir ampliando y mejorando este conocimiento, para volverlo más sólido y valioso. A pesar de que suena complicado, hasta aquí el proceso es bastante sencillo: empezamos con investigación y procesamiento de información, y luego convertimos los resultados de esa etapa en productos, proyectos o contenidos que validen o invaliden nuestras hipótesis. A partir de ello, tendremos un modelo mucho más sólido sobre el cual construir una estrategia de negocios.

(Dicho sea de paso, es en esta etapa donde resulta sumamente beneficioso aprovechar recursos como la computación en la nube como herramienta de “prototipado rápido” para implementar fácilmente y a bajo costos aplicaciones y herramientas para su evaluación.)

3. Convierte tus experimentos en productos y servicios

La parte más importante del proceso de generar una estrategia de negocios basada en el conocimiento, es convertir ese conocimiento en productos y servicios. Es, también, la parte más intangible y quizás la más complicada. Una vez recogida la materia prima, y procesada y refinada en aprendizajes sistemáticos, modelos y conocimiento, lo que tenemos es un conjunto de experiencias altamente sintetizadas. El valor de esta experiencia reside en que representan enormes cantidades de tiempo invertido: el tiempo dedicado en la generación misma de conocimiento, e indirectamente, el tiempo recibido de parte de evaluadores, colaboradores, y otras personas que han aportado a construir ese conocimiento.

La figura básica de esta etapa es que cuando uno aprende algo, o a hacer algo, gana también la capacidad para ayudar a otra persona a hacer lo mismo. Esto no es automático: buenas habilidades para educar y comunicar ideas son imprescindibles para hacer esto efectivamente. Pero de lo que se trata es poder acompañar a otras personas (u organizaciones) en procesos similares, ahorrándoles el tiempo de descubrimiento y el costo que implica el proceso de ensayo y error.

Esto se puede convertir en una batería diversa de productos y servicios: desde los que son directamente educativos, como organizar cursos o talleres, o producir libros, publicaciones electrónicas u otras formas de materiales; hasta soluciones mucho más específicas como servicios de consultoría o asesoría personalizada. En el extremo más sofisticado del espectro, el conocimiento que he producido puede ser la base para entender mejor las necesidades frente a un problema o los requisitos para aprovechar una oportunidad: esto puede llevar directamente a generar herramientas o plataformas para satisfacer esas necesidades, o a explotar directamente las oportunidades descubiertas.

Hay que reconocer que todo este proceso toma tiempo y mucho afinamiento, y una buena cantidad de ensayos y errores. Pero representa una doble oportunidad: por un lado, nos da herramientas para identificar, diseñar y evaluar posibles innovaciones para mejorar la manera como hacemos las cosas. Por otro lado, nos permite identificar oportunidades completamente nuevas y potencialmente rentables. Por ejemplo, una organización que descubre la manera de incrementar la eficiencia en su producción es una que puede convertir esa innovación en un servicio que puede ofrecer a otras organizaciones; y al identificar una necesidad sistémica que existe en todo un sector o un rubro, puede diseñar herramientas que respondan a las necesidades de todo el sector más eficientemente. De esta manera, partiendo de innovaciones y aprendizajes locales, se genera conocimiento y ese conocimiento se convierte en servicios que transforman una organización, una industria y una economía.

Es también una oportunidad muy interesante para individuos que quieren capitalizar sobre su propio conocimiento. Un individuo con la capacidad para procesar y sistematizar grandes cantidades de información es potencialmente una operación andante de generación de valor: puede producir recursos y conocimientos que puede luego ofrecer a otros individuos u organizaciones, como puede también rápidamente identificar oportunidades para explotar directamente o para ofrecer a otras personas. Los recursos que tiene que invertir son principalmente tiempo y esfuerzo, lo cual hacer que un individuo pueda convertir una estrategia de negocios basada en el conocimiento en un emprendimiento intelectual con relativa facilidad.

Usar computación en la nube para implementar entornos virtuales de aprendizaje

por Eduardo el 11/04/2012

En el post anterior mencioné algunas ideas relevantes para pensar en cómo diseñar entornos virtuales de aprendizaje. Una de las cosas que me parece prometen mayor potencial es el uso de recursos de computación en la nube (cloud computing) como herramienta de “prototipado rápido” y de experimentación y evaluación para explorar diferentes alternativas para entornos de aprendizaje.

La computación en la nube es una alternativa relativamente nueva, que nos permite implementar servicios de información alquilando una fracción de los recursos de un proveedor más grande. Es decir, en lugar de tener que implementar mi propio servidor para implementar una aplicación, puedo alquilar recursos en la nube de proveedores como Amazon o Rackspace (entre muchos otros) para implementar un servidor virtual: este servidor virtual se comporta como un servidor completamente normal, sólo que no existe físicamente. Una granja de servidores físicos subdivide sus recursos para albergar una cantidad mucho mayor de servidores virtuales que consumen cada uno una fracción de memoria, ciclos de procesador y ancho de banda.

Las principales ventajas de trabajar con servidores virtuales en la nube es que como desarrollador, me ahorro la necesidad de implementar infraestructura física, con todo lo que eso implica: implementar un servidor real, darle mantenimiento, asegurarme de que opere correctamente, etc. Con un servidor en la nube, todas esas funciones son trasladadas al proveedor, y yo puedo concentrar mis recursos en implementar mis propios servicios y aplicaciones.

La segunda ventaja es que los recursos de computación en la nube funcionan bajo una estructura de costo variable: es decir, sólo pago por los recursos que utilizo. En lugar de tener uno o varios servidores subaprovechados, puedo crear un servidor virtual modesto e irlo expandiendo según crezcan mis necesidades. La mayoría de proveedores de computación en la nube cobran por recurso utilizado por hora, de manera que si necesito crear un nuevo recurso temporalmente (por ejemplo, para usar un servidor de pruebas temporales) puedo crearlo por apenas unas horas y pagar sólo por ese uso, sin comprometer mis demás recursos y servidores. Esto sería algo muy difícil de hacer con infraestructura física.

¿Por qué son importantes los recursos de computación en la nube para el diseño de entornos virtuales de aprendizaje? Aquí cuatro razones:

1. Probar plataformas antes de implementarlas a gran escala. En muchos casos, la implementación de entornos virtuales de aprendizaje es una decisión más técnica que pedagógica. Es decir, cuando se implementa infraestructura física, se deben comprar servidores y licencias y brindar un servicio para una institución mediana a grande, hay todo un proceso de decisión que seguir. Se evalúan los requerimientos, se investigan proveedores, se comparan alternativas y se opta por una de ellas para implementar. Pero ese proceso no permite una evaluación amplia en los múltiples contextos que existen dentro de una misma institución: en una universidad, por ejemplo, ¿una misma plataforma funciona de la misma manera para cursos de letras y ciencias? ¿Para clases grandes y chicas? ¿Para profesores más antiguos y más nuevos? Hay muchísimas variables que difícilmente se pueden evaluar antes de la implementación, e implementar la solución para el mínimo común denominador es muy probable que se termine implementando la opción menos mala, pero ideal para nadie. Pero con servidores virtuales se puede evaluar una cantidad mucho más alta de permutaciones, herramientas y plataformas a un costo mucho menor, y así obtener información de pruebas de campo reales antes de tomar decisiones.

2. Implementar múltiples soluciones sin necesitar infraestructura física. Así como se pueden evaluar más soluciones, es muy probable que terminemos encontrando que más de una herramienta se ajusta a nuestras necesidades – podemos, por ejemplo, necesitar al mismo tiempo un LMS como Moodle para cierto tipo de actividades y una plataforma de blogs como WordPress para otro tipo de contenidos y grupos, o cualquier otra combinación de servicios. Implementar entornos híbridos de múltiples plataformas es más efectivo utilizando computación en la nube y servidores virtuales donde cada aplicación puede consumir su propio conjunto de recursos, que se pueden ampliar o reducir según la demanda (puedo crear un servidor chico para una herramienta, y sólo expandirlo si se requieren más recursos). Ofrecer más alternativas permite ajustarse a necesidades más específicas, sin tener que ampliar la infraestructura física existente. Aún así, esto sí quiere decir que hay que comprometer recursos para administrar y mantener más de una herramienta, a nivel de diferentes plataformas tecnológicas y también a nivel de soporte a los usuarios para más de un entorno.

3. Crecimiento y flexibilidad a bajo costo. Incluso luego de implementar alternativas iniciales, utilizando computación en la nube es más fácil ampliar los recursos existentes, probar e implementar nuevas alternativas (por ejemplo, si aparece una nueva herramienta que queremos evaluar). Lanzar un nuevo servidor virtual suele ser un tema de unos pocos clicks, de modo que muy rápidamente podemos ampliar nuestra capacidad de servicio si hay crecimiento en la demanda, como muy fácilmente podemos también reducirla. Esto nos da mayor flexibilidad y capacidad de respuesta, comparado a si tuviéramos que continuamente implementar servidores reales. Sin embargo, esto deja de ser cierto para operaciones realmente grandes (y quiero decir REALMENTE grandes) o con necesidades de infraestructura muy específicas, para las cuales la estructura de costo variable se vuelve más bien en una ineficiencia – aún así, este no es el caso de la gran mayoría de instituciones.

4. Calidad de servicios. Esto es especialmente cierto para instituciones y organizaciones más chicas: en realidad, las condiciones operativos de un data center de un proveedor como Amazon están muy por encima de lo que una organización infinitamente más pequeña, y cuya actividad principal no es el mantenimiento de servidores, puede conseguir. Monitoreo eléctrico, climático, de tráfico, de ancho de banda, etc., son algunas de las cosas por las que hay que preocuparse para administrar un servidor eficientemente, y eso sin siquiera entrar al nivel del software. Tercerizar todo eso en servidores virtuales es no solamente un ahorro, sino en muchos casos pagar por un servicio de mejor calidad y confiabilidad del que uno podría implementar para uno mismo. Es cierto que uno sacrifica cierto grado de flexibilidad, pero me parece que los beneficios superan largamente a las posibles desventajas.

Tres ideas para diseñar entornos virtuales de aprendizaje

por Eduardo el 09/04/2012

A través de la página en Facebook de la Asociación para la Educación y el Desarrollo, encontré esta convocatoria para artículos sobre entornos virtuales de aprendizaje en Iberoamérica:

Por lo tanto, como punto de partida, parece preciso cuestionar si los actuales desarrollos de los LMS encajan en la concepción que la sociedad y la pedagogía tienen sobre lo que debe ser el aprendizaje y a continuación preguntarse cuáles son estos sistemas de gestión del aprendizaje y cómo se están utilizando. No podemos obviar que las experiencias prácticas reales son las que en realidad dotan de funcionalidad a la herramienta, y no los presupuestos previos del diseño tecnopedagógico. En este sentido, conocer su verdadero uso actual es el punto de partida para valorar las expectativas de futuro.

Todos estos últimos e inmediatos años han sido de evolución tecnológica y didáctica en un marco educativo y sociológico muy dinámico, incluso convulso. Tecnológicamente, términos como Web 2.0, computación en la nube, redes, móviles tradicionales, smartphones, tabletas, etc. están abriendo posibilidades educativas que en ocasiones amplifican y, en otras, chocan con las posibilidades tradicionales de los LMS. Este campo de trabajo y debate está abierto a innovadoras propuestas de investigación y aplicación didáctica para evitar que los LMS se conviertan en espacios impermeables al devenir de los acontecimientos técnicos y educativos.

Un tema importante y que conviene explorar más en profundidad a medida que más y más organizaciones implementan diferentes formas de entornos de aprendizaje, se comprometen proyectos cada vez más amplios y se invierten mayores cantidades de recursos en su implementación.

Creo que valdría la pena hacer tres comentarios relevantes que me gustaría poder ampliar, quizás, a un artículo que presentar, pero mientras tanto los dejo aquí como notas:

1. La mayoría de implementaciones de entornos de aprendizaje de las que tengo conocimiento giran casi siempre en torno a la implementación de una sola plataforma, y en consecuencia a la búsqueda de la mejor o más comprehensiva herramienta que se pueda utilizar. Pero especialmente en entornos educativos, esto puede ser contraproducente: diferentes áreas de conocimiento, diferentes tipos de cursos y diferentes preferencias personales de alumnos y docentes no se pueden necesariamente capturar bajo un único sistema. La búsqueda por la unidad (comprensible desde un punto de vista económico y tecnológico) entra en conflicto con la diversidad y multiplicidad de fines educativos y condiciones sociales en las que estos sistemas operan, y nos beneficiaría un enfoque que deje de enfatizar tanto la unidad e incorpore mejor la multiplicidad y la complejidad de diferentes entornos diversos operando en simultáneo e interconectados entre sí.

2. Precisamente por el énfasis en la unidad, la implementación de entornos virtuales de aprendizaje es percibida institucionalmente como un gran paso y una inversión que debe hacer la organización en su conjunto. Pero esto elimina de plano el espacio para la experimentación y la innovación con múltiples tipos de plataformas de aprendizaje, y confina la decisión de qué sistemas utilizar a las áreas de informática que quizás no sean las beneficiarias últimas de estos entornos. La computación en la nube debería ser en este escenario una gran oportunidad a explotar, pues permite la rápida implementación de nuevos entornos y plataformas sin necesariamente comprometer grandes cantidades de recursos. De esta manera, un grupo puede trabajar alrededor de un blog, otro alrededor de un LMS (learning management system) como Moodle, y un tercero con un wiki, sin que entren en conflicto entre sí ni tengan que utilizar herramientas que no se ajustan a sus necesidades, y sin necesidad de alocar recursos más allá de lo que son necesarios.

3. La discusión sobre la implementación de un LMS o un EVA (entorno virtual de aprendizaje) tiene que ser capaz de pensar más allá de sí misma, al entorno transmediático en el cual ocurre el proceso de aprendizaje. Es incluso posible que un EVA no sea propiamente una plataforma ni esté basado en un entorno específico, sino que se manifieste como un conjunto libre y flexible de personas, herramientas y protocolos definidos colaborativamente. La preocupación por centralizar los recursos en un sólo espacio o entorno es comprensible y razonable, pero no necesariamente se ajusta a las prácticas mediáticas de los usuarios que utilizarán la plataforma, y en última instancia su aprendizaje efectivo es más importante que si utilizan o no un recurso específico que haya sido implementado.

Espero poder sistematizar y documentar un poco más estos comentarios y con suerte poder convertirlos en un artículo más completo que podamos circular por aquí. La convocatoria mencionada arriba está abierta hasta el 30 de julio de este año.

Cómo construir organizaciones inteligentes

por Eduardo el 02/04/2012

El valor de construir una economía basada en la producción de conocimiento e información está ampliamente difundido. Al punto de que es casi sinónimo hablar de una “economía moderna” y una “economía del conocimiento”. Para países en vías de desarrollo, sin embargo, el acceso a esta economía del conocimiento ha sido más complicado por una serie de razones: infraestructura, educación, políticas públicas o acceso a recursos son algunos de los elementos frecuentemente mencionados. En América Latina, por ejemplo, la matriz económica está principalmente enfocada en el desarrollo de actividades económicas primarias como la agricultura y la minería, y en segundo lugar actividades industriales de producción y manufactura. Pero la expansión de actividades altamente informatizadas, basadas en la provisión de servicios directos al consumidor (B2C, business-to-consumer) o servicios a otras empresas (B2B, business-to-business) ha sido considerablemente más lenta.

Pero el tipo de tecnologías y redes de comunicación disponibles hoy día hace que sea mucho más fácil construir organizaciones que sistematizan y extraen valor del conocimiento y las ideas que producen como resultado de su operación cotidiana. Aunque normalmente el perfil de las organizaciones de la economía del conocimiento suele estar más o menos definido, hay múltiples maneras en las cuales podemos construir organizaciones inteligentes que aprovechen los beneficios de este tipo de economías en casi cualquier tipo de actividad económica. Lo que distingue a una organización inteligente es que cierra el circuito entre el conocimiento que genera y las actividades que realiza: es una organización que, en su conjunto, aprende continuamente y utiliza esos aprendizajes para mejorar sus propios procesos y capacidades o para descubrir nuevas oportunidades.

El valor de este tipo de operación no es exclusivo a un sólo sector. Aunque es claramente de utilidad al sector privado al abrir las puertas a nuevas formas de innovación continua y al incremento en la productividad, es también un principio relevante para organizaciones del sector social para poder fortalecer su capacidad de impacto y las relaciones con sus comunidades de interés,  y para ampliar el alcance de sus líneas de acción. Y es también un acercamiento que puede contribuir a la gestión de instituciones públicas para mejorar la eficiencia de su gestión y acercar los canales de comunicación y participación con los ciudadanos activando circuitos permanentes de intercambio de información. Las organizaciones inteligentes son aquellas que aprenden a identificar espacios y oportunidades donde sintetizar su propio conocimiento y convertirlo en oportunidades para la innovación abierta.

Entonces, a partir de todo esto, ¿qué es lo que hace que una organización sea inteligente, cómo podemos convertir las organizaciones que tenemos en organizaciones inteligentes?

(1) Las organizaciones inteligentes identifican sus propios circuitos de información para saber dónde están generando información relevante y aprendizajes que es importante replicar. Las personas que trabajan en una organización suelen descubrir naturalmente nuevas maneras de hacer las cosas, que pueden mejorar procesos o introducir líneas de acción completamente nuevas. Pero estos pequeños descubrimientos suelen diluirse o perderse y con ellos su potencial para introducir innovaciones. La organización inteligente implementa mecanismos para captar estas ideas y espacios para explorarlas y experimentar con ellas.

(2) Una organización inteligente se entiende a sí misma como una red compleja y diversa de personas con diferentes habilidades e intereses alineados en torno a un objetivo común. Por lo mismo, fortalecer las habilidades y desarrollar los interesas de las personas que conforman esa red incrementa el valor de la red en su conjunto: invertir en el desarrollo personal y profesional del equipo que mueve una organización retribuye resultados importantes y afianza el compromiso con los objetivos compartidos.

(3) Las organizaciones inteligentes están en una mejor posición para asumir un rol de liderazgo para su sector o rubro en conjunto. Las organizaciones tradicionales están acostumbradas a ocultar sus procesos y operaciones para defenderse de la competencia, pero una organización inteligente explota eso como una oportunidad para exponer públicamente sus propias soluciones e innovaciones ante otras organizaciones. Este grado de confianza pública se convierte en la capacidad para liderar el desarrollo conceptual de una industria y en la oportunidad para articular redes y comunidades de interés que aporten nuevas ideas y oportunidades.

(4) Las organizaciones inteligentes experimentan y evalúan continuamente: entienden que la mejor manera de evaluar nuevos modelos, líneas de acción y estrategias es implementándolas en condiciones controladas y evaluando los resultados. Para ello, establecen espacios que funcionan en la práctica como laboratorios, donde pueden construir experimentos de diferentes grados de complejidad y prestar mucha atención a los resultados que obtienen. La organización inteligente toma mediciones permanentemente y las integra en sus procesos de evaluación y toma de decisión.

(5) Una organización inteligente entiende el entramado complejo de relaciones a su entorno y las diferentes formas de impacto social que genera. De esta manera, puede continuamente buscar oportunidades y colaboraciones con competidores, proveedores, clientes, beneficiarios, académicos, medios de comunicación, etc. De esta manera amplía continuamente su mercado y el alcance de las ideas que genera.

Éstas son sólo algunas de las características que distinguen a una organización inteligente, que pueden resumirse en un principio articulador: la organización inteligente está aprendiendo todo el tiempo, y utilizando ese aprendizaje para orientar sus estrategias y actividades. Y re-construir una organización para guiarse por este principio es posible por la diversidad de herramientas y estrategias tecnológicas disponibles hoy día para alimentar redes de aprendizaje permanente dentro y fuera de cualquier tipo de organización. De modo que no se trata de producir algo en especial o brindar un tipo específico de servicio: cualquier organización puede convertirse en un núcleo generador de conocimiento cuando empieza a operar inteligentemente.

Humanistas y nuevas tecnologías: la transformación del trabajo intelectual

por Eduardo el 30/03/2012

Hace unos meses, en el número 224 de la revista Páginas, del Centro de Estudios y Publicaciones, Daniel y yo publicamos un artículo con el título “Humanistas y nuevas tecnologías: la transformación del trabajo intelectual” (enlace PDF). En este artículo intentamos muy brevemente revisar algunas de las maneras en las que nuevas herramientas tecnológicas están cambiando la manera en la que se hace el trabajo académico:

A diferencia del trabajo en muchas otras disciplinas y profesiones, el trabajo en el ámbito de las humanidades se ha mantenido relativa- mente estable a través de los últimos años. Frente a los cambios que se están viendo en múltiples campos, los humanistas continúan ha- ciendo su trabajo más o menos igual: las imágenes (a estas alturas un tanto pastorales) de Descartes meditando frente a su estufa, o Kant lentamente formulando durante diez años las ideas de su Crítica de la razón pura, no encierran diferencias cualitativas mayores de la ma- nera como podemos pensar en el trabajo humanista en la actualidad. Pero las humanidades no son un campo ajeno a las transformaciones tecnológicas en su entorno, se trata de un campo, más bien, particu- larmente lento para su adopción sistemática.

Algunas dimensiones de este cambio son a estas alturas evidentes: la inmensa mayoría de humanistas (salvo, quizás, algunos particular- mente nostálgicos) prefieren trabajar sus textos utilizando una com- putadora antes que una máquina de escribir. La gran mayoría, tam- bién, seguramente tendrá una cuenta de correo electrónico, aunque en algunos círculos humanistas muchas veces es motivo de orgullo decir que uno sólo revisa su correo una vez a la semana (o al mes).

Creemos, sin embargo, que hay muchísimo potencial aún por explorar y explotar de la integración de nuevas herramientas tecnológicas en el trabajo humanista. A pesar de que generan mucho escepticismo y resistencia, es nuestra hipótesis que trabajar con estas herramientas abre posibilidades nuevas para el trabajo humanista en términos de colaboración, de flexibilidad y de acceso a oportunidades. A pesar de que éste es un tipo de trabajo diferente, dentro de él también ope- ran circuitos económicos, laborales y profesionales a los cuales no solemos prestar atención. Son precisamente estos circuitos los que se ven más afectados por estos cambios tecnológicos: el andamiaje productivo que sostiene el trabajo de los humanistas en todas partes.

Para académicos, especialmente humanistas, interesados en explorar cómo utilizar nuevas tecnologías para amplificar el impacto y alcance de su trabajo y como mecanismo para conectarse con nuevas ideas y comunidades de interés, este artículo puede ser un buen punto de partida. Creo que es importante que tengan en cuenta, eso sí, que el artículo sufre de las complicaciones propias del papel: en un número finito de palabras es inevitable tener que dejar fuera mucho detalle, o muchos de los contraargumentos u objeciones que podrían ser relevantes.

Si quieren saber más sobre el tema, pueden también revisar un par de posts recientes aquí en el blog: ¿Qué es un académico digital?10 recursos contemporáneos para la producción académica. Estamos en proceso también de producir más materiales y guías para académicos interesados en la integración tecnológica de sus disciplinas e investigaciones.

¿Qué es un académico digital?

por Daniel el 04/02/2012

¿Qué es un “académico digital”?

Ser un académico digital implica, de acuerdo a Weller, una diferencia importante con el académico tradicional (y que nosotros dos consideramos clave):

Traditionally we have tended to think of scholars as being academics, usually employed by universities. This is the main focus of this book; it is the changes to university and higher education practice that will form the main discussion and research. However, digital scholarship broadens this focus somewhat, since in a digital, networked, open world people become less defined by the institution to which they belong and more by the network and online identity they establish. Thus a well-respected digital scholar may well be someone who has no institutional affiliation. The democratisation of the online space opens up scholarship to a wider group, just as it opens up subjects that people can study beyond the curriculum defined by universities (pág. 4).

Se trata de un académico que está insertado en un mundo mucho más “abierto”, conectado gracias a los nuevos medios digitales. Y esto hace que los académicos puedan ser, cada vez, menos definidos por la institución a la que pertenecen. Este lugar lo pasa a ocupar las redes que constituyan y la identidad en línea que establezcan. Incluso podría posibilitar la emergencia de académicos que no pertenezcan en lo absoluto a una institución académica (y ésta es una vía posible que pensamos explorar con el fin de remediar la progresiva condición de “proletarización académica”).

Y todo lo anterior se vincula no solamente con el propio académico: su propia producción (¡el producto mismo!) también deviene más independiente y accesible. Se posibilita una mayor democratización del  conocimiento al sacarlo de las universidades, las bibliotecas y demás lugares tradicionales, para poder ponerlo libre en la web y a un click de distancia. Se acortan las brechas. Obviamente existe aún así una gran brecha digital todavía, pero aún así consideramos que se trata de un progreso bastante significativo.

En la misma línea, podemos añadir también a las redes sociales mismas, que aumentan de manera significativa el flujo de ideas, argumentos y referencias, flujo que antes no existía y que puede usarse hoy para fines académicos. Antes las discusiones presenciales y la correspondencia eran totalmente clave en ello (una total condición necesaria). Sin embargo, ahora la posibilidad de interactuar con otros interlocutores se ha ampliado materialmente como nunca antes. Todo esto con un costo muy inferior al tradicional. De esta manera la generación y difusión de conocimiento cambian sustantivamente: más rápido, más barato y fuera del control institucional tradicional.

Ahora bien, no debemos ser ni optimistas ingenuos, pero tampoco fatalistas y apocalípticos “porque sí”, con respecto a estos nuevos medios y tecnologías: no creemos que tenga sentido afirmar que intrínsecamente traerán la “emancipación humana”, como tampoco una especie de “autoritarismo definitivo” orwelliano. Sin embargo, esto no nos debe llevar a pensar de ninguna manera el que la tecnología sea un “simple medio” o una “pura forma”, o  que es algo “neutral” que “depende de cómo se usa”. En relación a esta cuestión, Eduardo y yo seguimos a McLuhan absolutamente (los posts que Eduardo ha escrito sobre McLuhan se encuentra aquí, su eBookComprender a Mrshall McLuhan se puede descargar gratis de aquí. Los posts que yo he escrito se encuentran aquí) y pensamos que esa tesis solamente conduce a perder de vista lo esencial (es la tesis de lo que McLuhan denomina el “idiota tecnológico”). Frente a ello, consideramos pertinente sostener junto a McLuhan que “el medio es el mensaje”. Ligando esta tesis con lo que afirma Weller, nos parece clave señalar que los medios transforman de manera determinante nuestras formas de ocuparnos de cosas, de interactuar con los demás, de relacionarnos con el mundo. Podríamos decir, en jerga heideggeriana, que estas nuevas tecnologías transforman la manera en la que estamos-en-el-mundo (académico).

Hay que comprender, pues, que muchas cosas que tomamos como obvias y “naturales” del mundo académico, realmente son históricas y responden también a influencias mediáticas y tecnológicas (sin que ello implique caer en un determinismo tecnológico burdo). Weller aborda este tema de la siguiente manera:

As this book seeks to explore the ways in which approaches founded in new technologies can influence scholarly practice, the charge of technological determinism may well be raised. It is not my contention that the presence of the technology will automatically lead to certain changes. Indeed, many of the interesting examples of digital scholarship are entirely unpredicted, what is often termed ‘emergent use’, which arises from a community taking a system and using it for purposes the creators never envisaged. This is particularly a feature of the kind of fast, cheap and out-of-control technologies that constitute much of the social media/Web 2.0 collective (pág. 11).

De lo que se trata es de ver que no hay una teleología o un sentido apriorístico, que sea dado de antemano. Lo que hay son múltiples factores y variables (naturales, tecnológicos, culturales, histórico-sociales) que al interactuar generan resultados no necesariamente inesperados. En pocas palabras, los usos de estos nuevos medios y nuevas tecnologías para el quehacer académico no están dados de antemano. Y ello nos exige pensar y diseñar potenciales maneras que devengan fundamentales y relevantes para mejorar la producción académica, en la medida de nuestras posibilidades.

Por poner un par de ejemplos que puedan expresar este tipo de “condicionamiento”: la extensión de palabras para un artículo en una revista tiene que ver con los recursos con los que se cuenta y con los medios que van a elaborar esa revista, igual con los libros. De la misma manera, la estructura  (y los límites temporales) de las conferencias y seminarios responden también a variables similares (en ambos casos debe añadirse también el financiamiento económico, pero ello es materia de otra discusión en que la ahora no podemos detenernos). Hoy existe, gracias a los medios digitales, la posibilidad de publicar algo sin que la extensión sea una restricción material. También es posible publicar los artículos a medida que están listos, sin tener que esperar que estén todos juntos para sacarlos “en bloque”. En términos generales,  el espacio y el tiempo de la producción académica se ven fuertemente trastocados.

Lo que constatamos con esto es que los medios imponen restricciones materiales a la manera en la que se hacemos cosas (pero también incentivos). Y la incorporación de nuevos medios y nuevas tecnologías abre la posibilidad de que la actividad académica se transforme.

Buscando talento

por Eduardo el 03/02/2012

Apócriphos es una nueva iniciativa en gestación para el desarrollo de herramientas digitales que faciliten y promuevan la creación y comunicación de conocimiento por parte de individuos, grupos y organizaciones. Queremos brindar recursos que fortalezcan la construcción de organizaciones de conocimiento: en las que sus miembros encuentran un espacio para ampliar lo que saben y compartir sus ideas con sus colegas y con público en general. Lo hacemos a través de la implementación de aplicaciones y plataformas web, de la elaboración y promoción de publicaciones electrónicas y de la formulación de estrategias para difundir y maximizar el impacto del conocimiento que produce una organización. Éste es el enfoque amplio que estamos tratando de imprimir a la iniciativa, hasta ahora con un equipo inicial que fusiona la experiencia académica y el interés por las ideas con experiencia en la implementación de nuevas tecnologías y la producción de contenidos.

Aunque estamos aún en proceso de formación y no tenemos aún proyectos activos, esperamos tenerlos pronto y cuando lo hagamos vamos a necesitar formar un equipo de trabajo rápidamente. A riesgo de caer en el cliché, la imagen popularizada por Steve Jobs del cruce entre la tecnología y las humanidades (las “liberal arts”) describe tanto el perfil de los que estamos involucrados en esta iniciativa como de las personas que esperamos atraer. No estamos tan interesados en una formación en particular como lo estamos en una combinación de experiencia, intereses y actitudes, y sobre todo estamos buscando personas muy abiertas al aprendizaje y con la facilidad de expandir y profundizar sus habilidades rápida y efectivamente. Valoramos bastante la experiencia académica vinculada a la docencia o la investigación, y por supuesto, buscamos personas fuertemente interesadas y experimentadas en el uso de nuevas tecnologías.

Estamos buscando personas que encajen dentro de uno o varios de los siguientes perfiles:

Desarrollo de aplicaciones web. Alguien que maneje el lado duro de la tecnología. Necesitamos que tenga familiaridad con diferentes tipos de infraestructura – manejo de servidores virtuales (tipo Amazon Web Services e instancias EC2+EBS, por ejemplo) con stacks LAMP. Buen manejo de PHP y experiencia en el trabajo con plataformas como Drupal, WordPress, MediaWiki y Moodle. Por supuesto, buen manejo también de HTML y CSS.

Diseño visual + interactivo. Alguien con experiencia en el diseño de interfases y elaboración de temas y plantillas para aplicaciones web, con muy buen manejo de HTML y CSS y de preferencia con experiencia en la elaboración de temas para Drupal y WordPress. Con muy buen manejo de Photoshop e Illustrator, y también familiaridad con InDesign y herramientas de presentación para el maquetado y producción de documentos.

Producción de contenidos. Alguien con experiencia en producción de todo tipo de contenidos: escritos (artículos, blogs), videos, contenidos visuales, comunicación en redes sociales. Muy buena capacidad para procesar, sintetizar y comunicar ideas, y publicando contenido online – y sobre todo, capacidad para producir rápidamente diversos tipos de contenido de calidad. Buen manejo de herramientas para diseñar presentaciones y capacidad para presentar contenidos en público.

Coordinación de proyectos. Alguien que sepa cómo manejar cuadros Gantt, cronogramas, hacer seguimiento de entregables y coordinar equipos de trabajo. Un coordinador de proyecto tiene que manejar todas las piezas de un proyecto desde el principio hasta el final, así que tiene que entender las piezas de diseño, desarrollo y contenido que pueden estar involucradas y, de preferencia, tener la capacidad para aportar en cualquier de esas secciones. Debe tener además una buena habilidad para las comunicaciones tanto internas, para coordinar al equipo de trabajo, como externas, manejando las relaciones con los clientes y las expectativas de todas las partes involucradas en sus proyectos.

Soporte y comunicaciones. Durante y después de los proyectos es necesario mantener comunicación continua con los clientes para asegurar la salud de la relación y que las expectativas están siendo satisfechas. Necesitamos alguien con mucha experiencia y facilidad en el manejo de comunicaciones y el desarrollo de relaciones, con fuerte disposición técnica para poder brindar soporte técnico directamente y poder comunicar cambios o problemas a otros miembros del equipo de trabajo. Además de los proyectos, necesitamos que tenga experiencia en comunicaciones en línea y relaciones con medios para promocionar nuestros servicios y actividades y encontrar oportunidades para proyectos.

¿Qué pueden esperar trabajando con nosotros? Queremos trabajar dedicadamente para construir una plataforma que crezca a largo plazo. Por eso, queremos esforzarnos en construir un muy buen ambiente de trabajo, y a invertir en el desarrollo de nuestro equipo. Sobre todo, y especialmente al principio, pueden esperar un ambiente de “start-up” – aunque hay roles y perfiles que sabemos que necesitamos, estamos buscando gente que piense más allá de sus responsabilidades directas y ayude a sacar adelante proyectos del equipo. Por eso anticipamos que los candidatos ideales se identificarán con más de uno de los perfiles descritos arriba al mismo tiempo. Y que, además, se identificarán con la visión que hemos querido articular y las oportunidades que identificamos – de modo que buscamos también personas que sean críticas, creativas, y que sean capaces de manejar su propio trabajo sin tener alguien encima supervisándolos permanentemente. Sobre todo, buscamos gente apasionada por la intersección entre la tecnología y las humanidades, y por aplicar la tecnología en el ámbito del aprendizaje y el conocimiento. A cambio, ofrecemos mucha flexibilidad, un ambiente creativo y gratificante y mucho espacio para la experimentación y el aprendizaje.

Queremos en principio identificar personas que trabajen con nosotros en proyectos concretos, hasta que tengamos un flujo continuo de proyectos que nos permita armar un equipo de trabajo más permanente. Si estás interesado en la oportunidad, por favor escríbenos a equipo@apocriphos.com – adjunta tu CV actualizado y explícanos por qué te interesa trabajar con nosotros en el cuerpo del e-mail, y cuál de los perfiles que buscamos te interesa. Además, nos ayudaría enormemente si nos indicas cuáles son tus expectativas salariales o un estimado de tus tarifas por proyecto. Esperamos juntar un equipo sólido y diverso de gente interesante y con mucho potencial (gente con la que realmente queramos trabajar) para ampliar nuestro equipo en las próximas semanas.

Una nota adicional: por el momento, estamos buscando sólo personas basadas en Lima, Perú (o, en realidad, cualquier lugar del Perú si están dispuestos a trabajar a distancia). Esperamos en el futuro abrir esto a otros países de América Latina, pero hay cuestiones logísticas y administrativas que resolver primero para poder hacer eso.

10 recursos contemporáneos para la producción académica

por Daniel el 03/02/2012

Un libro muy relevante que plantea cosas muy interesantes sobre  cómo el quehacer académico cambia sustantivamente a partir los nuevos medios y tecnologías es The Digital Scholar: How Technology is Transforming Scholarly Practice de Martin Weller (London: Bloomsbury Academic, 2011). El libro de Weller se puede leer gratis en línea aquí.  Además, si uno quisiera ir más allá, su blog personal (The Ed Techie) se encuentra aquí. A modo de empezar a recopilar y discutir material contemporáneo y relevante sobre esto, voy a ir escribiendo una serie de posts presentando y discutiendo algunas de las tesis centrales del libro de Weller, vinculándolas con reflexiones, motivos, temas, problemas y proyectos propios de este nuevo espacio.

Fue una muy feliz coincidencia que Eduardo y yo nos topásemos con este libro poco tiempo después que publicamos nuestro primer texto co-escrito: “Humanistas y nuevas tecnologías. La transformación del trabajo intelectual” (publicado en la Revista Páginas). Obviamente, Weller discute con mucha mayor profundidad y fuentes varios de las cosas que planteamos nosotros en base a nuestra breve experiencia utilizando nuevas tecnologías para el trabajo académico e intelectual.

Más que un mero “resumen” del texto, lo que me interesa es, como dije, presentar y discutir las ideas del texto, a la luz de los intereses de Apócriphos. Todo ello con el fin de clarificar más las nociones básicas sobre este nuevo contexto tecnológico y mediático y, así, poder pensar de manera más rigurosa y realista nuevas posibilidades para el quehacer intelectual y académico. Una de las metas de este proyecto es, pues, que dicha actividad pueda estar a la altura de su época.

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10 recursos contemporáneos para la producción académica.

(Se presumen ya cosas básicas como “datos”, “evidencia empírica” e insumo análogos del “mundo real”, cuando ello es necesario. De ahí que no hayan sido incluidos en la lista. Weller no menciona esto porque no es su tema, pero me parece importante para evitar críticas injustas, ilegítimas o simplificadoras)

Esta lista surge de la propia “metareflexión” que el propio Weller hace sobre las condiciones tecnológicas y mediáticas que posibilitaron la propia producción de su libro. Para escribir su libro, Weller recurrió a las siguientes fuentes o medios:

1. Libros: en formato físico, pero también ebooks y audiobooks. Acá tenemos el medio clásico para generar y transmitir conocimiento: el libro. Sin embargo, Weller incluye en la misma categoría a los libros electrónicos y a los libros que se encuentran en formato de audio.

2. Revistas (Journals) electrónicas: acá Weller no menciona revistas en formato físico y ello es interesante. Quizá por la gran cantidad de revistas y artículos, el medio más propio para aprovchar eso sea tener acceso bases de datos digitales (hay las gratuitas, pero también las pagadas que muchas universidades tienen). También se mencionan aquí Google Scholar y Mendeley.

3. Marcadores sociales: se refiere a fuentes en línea que han sido ya recomendadas y etiquetadas por otras personas. Delicious es el principal ejemplo de esto.

4. Blogs con contenido relevante para lo que uno hace. Es posible suscribirse vía RSS a través de lectores RSS como Google Reader. De esta forma gran cantidad de información puede ser leída y compartida mucho más eficazmente.

5. Youtube, Wikipedia, Slideshare, Scribd, Cloudworks y otros sitios donde se comparten medios que van más allá de textos (videos, audio, presentaciones, artículos, libros, entradas, noticias, etc.). También, debido al carácter 2.0. de dichos medios, también pueden darse comentarios e intercambios con otros miembros de la comunidad de usuarios.

6. El Blog personal del propio autor: esto es clave porque, después de años, brinda recursos para “pasar en limpio”. Uno va elaborando “borradores” (la imagen de Eduardo de un blog como “laboratorio” es excelente para expresar esta características de los blogs). También se va recibiendon feedback de otros usuarios también y ello es muy importante.

7. Redes sociales como Facebook o Twitter permiten tener feedback bastante rápido. También es posible una difusión veloz, además de discusiones y la potencial solución inmediata a preguntas o pedidos que uno pueda hacer. El grado de éxito de ésto depende obviamente del tipo de red que uno construya.

8. Trabajos y redes personal en el “mundo real”. Esto también puede ser una influencia relevante en la medida en que implica discutir e interactuar en un ambienmte académico intelectualmente estimulante donde uno mantiene encuentros e intercambios presenciales relevantes con otros expertos.

9. Google alerts: le permite a uno puede tener la posibilidad de recibir “alertas” (notificaciones) cuando salen nuevas cosas en la web sobre un tema específico del interés de uno. Esto permite obtener más recursos y conocer nuevos referentes y posibilitar intercambios.

10. Seminarios y conferencias presenciales: constituyen los eventos clásicos y paradigmáticos donde uno puede presentar el estado actual de sus investigaciones, reunirse con sus pares y generar discusiones, además de promover nuevos proyectos.

Como puede verse, esto parece casi como una especie de “decálogo mediático” del siglo XXI para la producción académica. Hay mucho más que libros y revistas tradicionales para producir cosas relevantes, pertinentes, creativas y actuales. La cantidad de información es cada vez mayor, lo producido con alta calidad. Asimismo, el aumento en la digitalización de lo previamente existente también ha sido mucho mayor, pero sobre todo en inglés.

Ahora, de lo que se trata no es solamente del aumento en la información y en el uso de estos nuevos medios y tecnologías. Igual de esencial es ver la posibilidad creciente de que dichos nuevos fenómenos y recursos ganen legitimidad frente a las formas tradicionales y previas de realizar la actividad intelectual y académica.

En el caso del producto concreto que presenta Weller, lo interesante es que se expresa lo nuevo de nuestro tiempo: la línea divisoria de lo que es “un líbro” es cada vez más difusa. Hoy parece ser mucho más el objeto físico y todo este material “complementario” (un texto que se encuentra en internet gratis, pero hay posts importantes a los que uno puede ir, videos, presentaciones, etc).  Si antes algunos hermenéutas proponían que un texto debía pensarse en su devenir histórico, a la luz de las distintas interpretaciones que se tejen de él y de la historia efectual, hoy podríamos pensar que este tipo de libros, propios del siglo XXI, deben pensarse también en su interacción vital con los otros medios, que son mucho más dinámicos que el libro tradicional. Dos maneras de pensar esto que hemos intuido son: el “Pre-texto” y el “Libro-sistema”.

Presentando nuestro equipo

por Eduardo el 01/02/2012

Ahora que tenemos un poco más clara la dirección en la que estamos yendo con Apócriphos, quería también aprovechar la oportunidad para explicar quién es “nosotros”, el equipo que ha venido trabajando en esto (y que esperamos hacer crecer próximamente). El “equipo fundador” lo componen dos personas:

Daniel Luna es filósofo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde además está actualmente terminando la Maestría en Ciencia Política y Gobierno. Trabaja como Investigador en la Gerencia de Información y Educación Electoral de la Oficina Nacional de Procesos Electorales. Es también profesor del curso de Ética de la Gestión en la Facultad de Gestión y Alta Dirección, y asistente de docencia del curso de Teoría Política Moderna en la Facultad de Ciencias Sociales de la misma universidad. Es Director de Investigación y miembro fundador del Laboratorio de Videojuegos de Lima, un proyecto de investigación sobre videojuegos y cultura gamer en el Perú y América Latina. Publica el blog Vacío, sobre filosofía, política y ciencias sociales, y pueden encontrarlo en Twitter como @erichluna. Vive y trabaja en Lima, Perú.

Eduardo Marisca es también filósofo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, dedicado a la investigación de y al trabajo con nuevas tecnologías y medios de comunicación. Durante el día (y ocasionalmente durante la noche) trabaja como Analista Tecnológico en Ashoka Changemakers, en proyectos de diseño y desarrollo de herramientas digitales para la innovación social. Ha sido profesor de Sociología de la Comunicación en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Es director y también miembro fundador del Laboratorio de Videojuegos de Lima, y publica el blog Mutaciones sobre filosofía, tecnología y cultura. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina, y pueden encontrarlo en Twitter como @piscosour.

Como podrán darse cuenta, ambos somos filósofos de la PUCP, y ambos tenemos experiencia que combina tanto un lado académico con experiencia en proyectos y organizaciones trabajando fuera de la academia. Si leen nuestros blogs encontrarán que el tema sobre cómo ampliar el impacto de la investigación académica, cómo generar iniciativas de conocimiento y cómo fomentar una forma de “emprendimiento intelectual” son temas que nos interesan desde hace muchísimo tiempo y que hemos podido explorar a profundidad, junto con las diferentes oportunidades que ofrece para esto el uso de la tecnología. Y ahora estamos intentando convertir esa experiencia en una nueva fórmula organizacional en torno al conocimiento y el aprendizaje – para la cual, además, vamos a necesitar también un equipo más grande…

Ampliando el enfoque

por Eduardo el 26/01/2012

Hemos tenido bastante silencio en los últimos meses, pero ha sido por una buena causa. Empezamos con la idea de Apócriphos hace unos meses con el proyecto de incursionar en el mundo de las publicaciones electrónicas y crear una capa de “traducción” entre dos mundos que conocemos relativamente bien: el mundo académico, de la investigación y de las publicaciones; y el mundo de las nuevas tecnologías, la comunicación en línea y las transformaciones que supone. Dos mundos que no han sabido encontrarse bien, hasta ahora, y que ofrecen muchísimas posibilidades y oportunidades para los interesados en hibridarlos.

A medida que hemos seguido trabajando la idea, se han ido abriendo nuevas posibilidades, ideas e intereses que van en la misma línea y que queremos incorporar a nuestro trabajo. Queremos explorar diferentes dimensiones que ofrece esta “capa de traducción” porque es precisamente la intermediación entre dos mundos en los cuales estamos inmersos permanentemente. Pero además de pensar sólo en el ámbito de las publicaciones electrónicas, queremos pensar en todo tipo de soluciones tecnológicas, herramientas y plataformas para la educación, la producción y la difusión de conocimiento e información. Queremos ayudar a individuos y organizaciones de todo tipo a identificar el valor de la información que generan, y a desarrollar los canales para estructurarla, compartirla y aprovecharla. Y queremos construir las herramientas y los procesos que nos ayuden a repotenciar organizaciones tradicionales como organizaciones generadoras y transformadoras de conocimiento.

Esto es lo que tenemos pensado un poco en abstracto, sabiendo que queremos trabajar con todo tipo de organizaciones: empresas privadas, instituciones del sector público, organizaciones del sector social, instituciones educativas, colectivos, grupos y centros de investigación, e incluso también trabajando con autores e investigadores individuales. Creemos firmemente que estamos inmersos en un contexto de enorme potencialidad, donde estamos generando información y conocimiento todo el tiempo sin darnos cuenta, y que introduciendo algunos cambios en la manera como hacemos las cosas podemos aprovechar todo el valor de estas actividades.

Hace unos meses, Marc Andreessen publicó un artículo en el Wall Street Journal sobre cómo el software se estaba comiendo al mundo. En su visión, todas las industrias y actividades económicas se estaban viendo transformadas desde la raíz por la aparición de aplicaciones de software, con dos importantes excepciones: salud y educación, segmentos donde se había vuelto mucho más complicado encontrar transformaciones estructurales sostenibles y escalables. Para Andreessen, estos dos sectores representan los actuales grandes desafíos por su resistencia y por su importancia como procesos sociales. Aunque no hay mucho que podamos hacer por la industria de la salud (todavía), el segmento de la educación nos es mucho más cercano por experiencia e interés, así que empezaremos por ahí. Aunque nuestro enfoque es quizás aún demasiado amplio, el trabajo que queremos hacer se engloba en tres ramas principales:

Desarrollo de aplicaciones de conocimiento. Queremos diseñar y desarrollar herramientas que permitan a grupos de trabajo compartir ideas y construir conocimiento entre ellos, y compartirlo con un público más amplio. Plataformas que apoyen procesos y trabajos de investigación, y que faciliten la publicación de trabajos y los procesos colaborativos de aprendizaje.

Producción de publicaciones electrónicas. Queremos ayudar a que autores acostumbrados a los medios tradicionales puedan introducirse en el mundo de la publicación electrónica fácilmente, y apoyar a nuevos autores o grupos de trabajo a que puedan publicar sus ideas y trabajo fácilmente, sin tener que preocuparse por administrar infraestructura o herramientas.

Diseño de estrategias y proyectos de “investigación digital” (digital scholarship). Estamos interesados en construir comunidades de conocimiento y amplificar el impacto de las ideas y los trabajos que producen. Queremos apoyar a diferentes tipos de instituciones generadores de conocimiento a inventariar, estructurar, publicar y promocionar sus archivos de conocimiento a gran escala – amplificando el alcance de sus miembros y sus ideas e incrementando su grado de influencia en diferentes órdenes de discurso a nivel nacional, regional y global.

Muchas de estas cosas empiezan siendo bastante experimentales, pero por lo mismo creemos que podemos realizar aportes interesantes e innovadores a la construcción de una economía del conocimiento en el Perú y América Latina. Éste es el enfoque en el que hemos venido trabajando y en función al cual ahora empezaremos a implementar algunos primeros pasos: convertir esto en procesos más concretos, empezar a armar un equipo de trabajo y a comunicar nuestras herramientas e ideas al mundo. Así que, con suerte, podremos tener más novedades que comunicar en las próximas semanas.

Una nota final: Apócriphos ha pasado de ser un concepto de editorial electrónica a ser la base de un “start-up” de tecnologías para la educación, el aprendizaje y la producción de conocimiento. En este blog, este proceso de concepción y construcción se transparenta en la medida en que podemos compartir un poco del “detrás de cámaras” de lo que estamos armando. Así que estas notas deben ser tomadas siempre como un trabajo preliminar e incompleto, un borrador de las ideas que estamos procesando en cualquier momento y de la manera como queremos convertirlas en iniciativas reales.